jueves, 11 de octubre de 2007

El día que perdí la cabeza - Leticia Zárate

EL DÍA QUE PERDÍ LA CABEZA

Leticia Zárate

Absorta en indemnes pensamientos, yacía en la hamaca, cerrados los ojos flotaba en una somnolencia pesada y serena. De pronto una punzada en el cuello me desperezó con violencia; mi cabeza, no sé de qué forma, había perdido su lugar sobre mi cuerpo. La sacudida fue tal que la cabeza fue a dar al suelo escupiendo chorros tibios de líquido carmín.

Observé mi cuerpo inerte aún tendido en la hamaca ensangrentada, lo extraño era que mi lucidez en ese instante era total, estaba asustada, sí, pero no sentí dolor, no sentí nada, lo único que pasó por mis sentimientos fue una profunda lástima de mí.

Mi gato “Leviatán” entró con sigilo al cuarto mientras yo calculaba sus intenciones al ver como estiraba su cuello y olfateaba. Entonces palpé el pánico en los ápices de sudor que comenzaron a brotar de mis poros. Tuve miedo de un ataque sádico y durante su trayecto hacia mi cabeza comencé a imaginar cómo sus dientecitos desgarrarían mi piel suavemente; el minutero del reloj taladraba incongruentes ritmos en mi conciencia y no estaba segura de querer negar mi ateísmo suplicando un milagro. Una libélula se coló por la ventana en aquel momento crítico y consiguió con su zigzagueo airoso distraer a “Leviatán”.

“Tengo sólo unos segundos” pensé, “para pensar en algo que me libre de sus colmillos” pero ya no pude pensar porque ahora fui yo la distraída con el sonido de una caravana de voces que se aproximaban a la estancia de mis despojos.

Meditabunda y rendida me resigné a ser absuelta del peligro por la histeria de mi parentela al descubrirme.

Penetraron a la habitación y sus voces se hicieron ecos inciertos en mi razón, no comprendía sus murmullos aunque sabía que miraban mis restos sanguinolentos. Miré al frente y en el espejo descubrí mi cuerpo inerme y entero sobre la hamaca y una botella de tequila a un lado con el líquido derramado…

15 comentarios:

Sidurti dijo...

Al fin un texto sin chilaquiles.

Me gusta como manejas las imágenes, aunque en el final me perdí un poco.

controlzape dijo...

Me gustó la idea de que la cabeza se caiga y se ponga a contemplar. Lo que no me gustó fue las reflexiones muy sin chiste que hacía.

arboltsef dijo...

Sí, tal vez tienes algunas reflexiones que salen sobrando. Podrías hacer un texto más pequeño.

Pero en totalidad, el texto es bueno.

eLiZa:: dijo...

Pues yo ni me perdí ni leí alguna reflexión sin chiste. Para mí tu texto está perfecto así, redondito. Me imaginé la escena y luego cómo se vería desde la perspectiva de la cabeza. Me gustaron las dos vistas.
Excelente, me fascinó.

eLiZa:: dijo...

Por cierto, me encantó el momento en que la libélula salva a la cabeza del ataque del travieso (y seguramente encantador) Leviatán.

El dijo...

ta chilo...las reflexiones me peracieron buenas y para nada sin chiste...nomas al final dices q descubre su cuerpo inerme, sólo que en el segundo párrafo ya lo habia descubierto tambien

Cazador de Tatuajes dijo...

Es una idea bastante original, bastante bien construida, pero a mi parecer, le faltó un poquito pimienta al texto.

y bueno, no se si sea incorrecto, pero ponerle comillas al nombre del gato creo que es inecesario.

Rox dijo...

me gustó lo gore

Shelle Bataclana dijo...

Buen texto, a la mejor concuerdo con que le falto un poco de vida, pero buena la idea.
Saludos.

Viviana dijo...

Es una idea muy original, la cabeza que se observa a sí misma. Ya habías recurrido a un elemento similar en otro texto. Me agrada.

Algunas de las metáforas que usas me gustan.

Efectivamente, los nombres propios no van entre comillas. Las comillas sólo se usan para citar lo que alguien más dijo. En el caso del pensamiento de la cabeza, creo que hubiera sido más correcto utilizar guiones.

Saludos

Vagancianet dijo...

Me pareció muy simple, le faltó algo de atractivo al texto.

ºÉl (Ricardo Árbol) dijo...

`Ta bien, pero no sé que decir, de verdad, me gusta la idea de pensar que la cabeza está en el suelo y que un gato juega con ella como si fuera una bola de estambre, pero, pues no sé.

ElMulder dijo...

Buena idea y bien narrado, a mí me agradó.

l i l i t h dijo...

Una metáfora etílica por demás interesante y original.

¡Ahh malditas alucinaciones!

De todos tus textos éste es el que más me ha gustado.

Pequeña Saltamontes dijo...

Por un momento sentí su terror cuando se acercó el gato... me acordé de una escena de "Hostal 2".

Vaya alucín...